29/8/11

Mujer y los Vientos de Cambio


En las últimas décadas, los fuertes cambios sociales, económicos, científico - técnicos han ejercido su impacto en la cultura universal, con su expresión particular en los contextos socio históricos específicos. Ello se aprecia también en las representaciones acerca de los roles de género afectando, por consiguiente, la naturaleza del encuentro hombre - mujer.
El movimiento feminista ha influido considerablemente en el desarrollo de los derechos de la mujer con respecto al acceso al trabajo, a la educación, al sufragio en una larga lucha por reivindicarla de su marginación.
La liberación de las mujeres y su salida al espacio social ha impactado la vida pública y privada. Todo ello también ha influido notablemente en su liberación sexual, en la desmistificación de la virginidad, en la distinción del sexo placer del sexo procreación, en el acceso de las mujeres al control y planificación de la natalidad e incluso en la diversificación de las alternativas sexuales.
El derecho al sexo - placer, induce a las mujeres a desarrollar sectores de su personalidad tradicionalmente aceptados como masculinos. La sexualidad la viven ahora desde la libertad de sus relaciones interpersonales.
La anticoncepción posibilita la planificación familiar, tendiendo a disminuir la fecundidad. La maternidad cada vez más es una derivación del amor y la libertad y menos del fatalismo y la resignación. . Se acentúa así, la autonomía de las mujeres con respecto al hombre.
Estos cambios, unidos al impacto tecnológico en el quehacer doméstico, a la mayor ocupación e independencia de los hijos fuera del hogar, a la disminución del número de éstos y las mayores posibilidades para la incorporación social, debilitan el liderazgo afectivo y doméstico de las mujeres.
Justo en la segunda mitad de este siglo, las mujeres comienzan a acceder a espacios antes vedados para ellas, son cada vez más las que trabajan fuera del hogar, que se convierten en proveedoras contribuyentes o absolutas de sus familias, se independizan económicamente, ocupan responsabilidades y encuentran legítimos espacios de realización en la vida laboral.
La creciente participación pública de la mujer ha traído consigo la ampliación de sus intereses, conocimientos y cultura así como la asimilación de pautas y exigencias de la vida pública. Todo ello ha generado como consecuencia, que lo doméstico y privado vaya abandonando el centro y el monopolio de la vida de la mujer. Cada vez son más las que acceden al poder en espacios públicos Se trata de mujeres que trabajan no solo por razones económicas, sino de mujeres que buscan y encuentran, justamente allí en el espacio público, una fuente importante, novedosa y atractiva de realización en la cual comprometen sus proyectos vitales. 

27/8/11

Por ser Mujer, todo cuesta el doble…

Cada vez la mujer se encuentra más integrada en papeles que normalmente eran desempeñados por hombres. Algo inaceptable en otras épocas sería admitir a una mujer en el ejército, por ejemplo, o dominando cargos directivos por sobre los hombres en alguna empresa o mismo para cargos públicos.
La mujer se ha encontrado históricamente desarraigada de la actividad política. La ficción entre lo público y lo privado, “el lugar de la mujer es el hogar y el del hombre es la política”, es el fundamento en el que se basó la exclusión.
Serafina Dávalos corresponde al grupo de mujeres que quebrantaron todas esas “reglas” que en su época fijaban la conducta, el papel y el destino de una mujer.
El pasado nos demuestra que mujeres paraguayas de gran valor lucharon por tener las mismas oportunidades junto con el hombre en la vida social y política.
Hoy las distinguimos como adelantadas, impenitentes, osadas, sabias y visionarias, pero en su tiempo fueron tachadas hasta de “herejes”. Soñaron y lucharon, con una fuerza y seguridad indestructibles, por una sociedad donde la mujer fuese reconocida como una igual, pero que no lo llegaron a conseguir,  muchas de ellas , como fue el  caso de Serafina, cayeron en el más absoluto de los olvidos y en la indigencia. Aún existen muchos aspectos de su vida que no han salido a la luz pública, que no son conocidos porque la Historia es el relato de los acontecimientos liderados por hombres y relatado por hombres.
Sabemos por la larga experiencia que nos avala, lo duro y difícil que se nos hizo y se nos hace a las mujeres romper los moldes en los que nos ubica una sociedad machista y patriarcal. Deducimos “que por ser mujer, todo cuesta el doble”.  
Si bien para la mujer común, para quien hasta ese momento la política había sido "cosa de hombres", así como el fútbol o el cabaret, la disputa respecto de su futuro como componente fundamental de las decisiones políticas fue y  sigue siendo muy reticente en Paraguay.
Aunque todavía son pocas, cada vez hallamos a  más mujeres que deciden prepararse para puestos en los que la lucha y la perseverancia van a ser virtudes destacables, ya que siempre apalearán que demostrar lo que para muchos hombres se da por hecho.
Las mujeres somos parte del pueblo y como parte de él, tenemos la obligación de no confundir y minimizar nuestro papel.

21/8/11

La Mujer en Sociedad...

A pesar de que se han conseguido avances específicos, la igualdad de género es, hasta nuestros días, un proyecto en construcción que avanza de forma muy lenta en toda Latinoamérica.
Sabemos que el género es un concepto creado socialmente que impone diferentes roles sociales e identidades a hombres y mujeres. Pero estas diferencias no suelen ser imparciales: en todas las sociedades el género es una importante forma de estratificación social.  Aunque los roles de hombres y mujeres varían de una cultura a otra, no se sabe de ninguna en donde la mujer tenga mayor poder. Así es como los roles masculinos suelen estar mejor valorados y recompensados que los femeninos. La división del trabajo predominante entre los sexos ha hecho que hombres y mujeres ocuparan posiciones desiguales desde el punto de vista del poder, prestigio y la riqueza. Las diferencias de clases siguen sirviendo como base de las desigualdades sociales. A pesar de los cambios sociales y del nuevo lugar que ocupa la mujer en la sociedad, casi a la par del hombre, subliminalmente aún persisten.
Es incuestionable que en el fondo el hombre no es capaz de aceptar el nuevo rol de la mujer, cuando ella es capaz de blanquear su verdadero protagonismo en el hogar, de ganar dinero, de exigir que se respete su voluntad y su libertad de pensamiento.
El concepto de equidad de género tiene que ver con el trato igualitario entre hombres y mujeres en lo que se refiere a derechos, beneficios, obligaciones y posibilidades; aun cuando existen evidentes diferencias fisiológicas entre ambos, las oportunidades de progreso deben ser idénticas. Sin embargo, en la realidad la igualdad está repetidamente alejada, reprimida entre bastimentos culturales que ciegan nuestra visión y obstaculizan nuestro proyecto como humanidad.