27/8/11

Por ser Mujer, todo cuesta el doble…

Cada vez la mujer se encuentra más integrada en papeles que normalmente eran desempeñados por hombres. Algo inaceptable en otras épocas sería admitir a una mujer en el ejército, por ejemplo, o dominando cargos directivos por sobre los hombres en alguna empresa o mismo para cargos públicos.
La mujer se ha encontrado históricamente desarraigada de la actividad política. La ficción entre lo público y lo privado, “el lugar de la mujer es el hogar y el del hombre es la política”, es el fundamento en el que se basó la exclusión.
Serafina Dávalos corresponde al grupo de mujeres que quebrantaron todas esas “reglas” que en su época fijaban la conducta, el papel y el destino de una mujer.
El pasado nos demuestra que mujeres paraguayas de gran valor lucharon por tener las mismas oportunidades junto con el hombre en la vida social y política.
Hoy las distinguimos como adelantadas, impenitentes, osadas, sabias y visionarias, pero en su tiempo fueron tachadas hasta de “herejes”. Soñaron y lucharon, con una fuerza y seguridad indestructibles, por una sociedad donde la mujer fuese reconocida como una igual, pero que no lo llegaron a conseguir,  muchas de ellas , como fue el  caso de Serafina, cayeron en el más absoluto de los olvidos y en la indigencia. Aún existen muchos aspectos de su vida que no han salido a la luz pública, que no son conocidos porque la Historia es el relato de los acontecimientos liderados por hombres y relatado por hombres.
Sabemos por la larga experiencia que nos avala, lo duro y difícil que se nos hizo y se nos hace a las mujeres romper los moldes en los que nos ubica una sociedad machista y patriarcal. Deducimos “que por ser mujer, todo cuesta el doble”.  
Si bien para la mujer común, para quien hasta ese momento la política había sido "cosa de hombres", así como el fútbol o el cabaret, la disputa respecto de su futuro como componente fundamental de las decisiones políticas fue y  sigue siendo muy reticente en Paraguay.
Aunque todavía son pocas, cada vez hallamos a  más mujeres que deciden prepararse para puestos en los que la lucha y la perseverancia van a ser virtudes destacables, ya que siempre apalearán que demostrar lo que para muchos hombres se da por hecho.
Las mujeres somos parte del pueblo y como parte de él, tenemos la obligación de no confundir y minimizar nuestro papel.

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