3/11/11

Las Galoperas en el Cabildo


Galoperas de la Chacarita.
En el Centro Cultural de la República El Cabildo (Avenida de la República entre Chile y Alberdi) se habilita hoy, a las 19.00, la exposición Galoperas, en homenaje a las bailarinas de galopas del Paraguay. 

La celebración será animada por estas bailarinas,entre ellas, la galopera chacariteña doña Luchí, de 99 años, quien afirmó entusiasmada "che ajerokyta".

La muestra incluye pinturas e instalaciones de Liliana Segovia, quien siempre retrató a estas coloridas bailarinas, pero se inclinó más hacia ellas tras compartir tiempo e historias con unas galoperas de la Chacarita. "Luego de conocerlas y conocer el valor de esta identidad intangible nació un deseo en mí de poder ayudar y difundir a través de mi arte esta maravillosa costumbre que pertenece a nuestro acervo cultural", comenta, al tiempo de rescatar la importancia de conservar inalterado el patrimonio cultural del Paraguay. "Un pueblo sin historia y sin memoria, es un pueblo sin cultura", sentencia. 
La galopa es una polka con acentuaciones más marcadas en el ritmo, con grandes intervalos en la melodía y notas prolongadas. Es una danza tradicional paraguaya cuyo nombre deriva de la danza alemana galop. Galoperas son las bailarinas que generalmente bailan con botellas o cántaro sobre la cabeza. Ejemplos: Tren lechero, Pájaro Campana, Cascada, Misionera, etc. fuente:http://www.ultimahora.com


24/10/11

Voy a dormir...

Alfonsina Storni fue una poetiza y escritora argentina del modernismo.
Storni ejerció como maestra en diferentes establecimientos educativos y escribió sus poesías y algunas obras de teatro durante este período. Su prosa es feminista, ya que busca en ella la igualdad entre el hombre y la mujer, y según la crítica, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. Otros dividen su obra en dos partes: una de corte romántico, que trata el tema desde el punto de vista erótico y sensual y muestra resentimiento hacia la figura del hombre, y una segunda etapa en la que deja de lado el erotismo y muestra el tema desde un punto de vista más abstracto y reflexivo. La crítica literaria, por su parte, clasifica entardorrománticos a los textos editados entre los años 1916 y 1925 y a partir de Ocre encuentra rasgos de vanguardismo y recursos como el antisoneto. Sus composiciones reflejan, además, la enfermedad que padeció durante gran parte de su vida y muestran la espera del punto final de su vida, expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos.
Fue diagnosticada con cáncer de mama, del cual fue operada. A pedido de un medio periodístico se realizó un estudio de quirología, cuyo diagnóstico no fue acertado. Esto la deprimió, provocándole un cambio radical en su carácter y llevándola a descartar los tratamientos médicos para combatirla.
Se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar. Su cuerpo fue velado inicialmente en esa ciudad balnearia y finalmente en Buenos Aires. Actualmente sus restos se encuentran enterrados en el Cementerio de la Chacarita.
El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada del cáncer de mama en el Sanatorio Arenales. Se pensaba que era un tumor benigno, pero en realidad tenía ramificaciones. La mastectomía le dejó grandes cicatrices físicas y emocionales. Siempre había sufrido de depresión, paranoia y ataques de nervios, pero ahora los síntomas de enfermedad mental se recrudecieron. Se volvió recluida y evitaba a sus amistades. Su reposo lo realizó en «Los Granados», una casa de la familia Botana en Don Torcuato. Fue atendida especialmente por Salvadora y una ex-alumna, Felisa Ramos Mozzi quienes junto a una enfermera contratada por los Botana la cuidaban en turnos.
La quinta estaba rodeada por un parque que era una pequeña reserva natural con pavos reales, pequeños osos y plantas exóticas de varias especies y además tenía una biblioteca muy completa, pero Alfonsina no pudo disfrutar de la estadía por sentirse vulnerable a la enfermedad; sólo quería estar rodeada de amigas. Es así que invitó a Fifí Kustow a permanecer unos días con ella, pero su amiga no aceptó la invitación porque, cuando fue a visitarla, Alfonsina le enseñó un revólver que tenía para defenderse en caso de robo y a Fifí no le gustó la idea de dormir con un arma al lado. Cuando Haydée Ghío la visitó, Alfonsina le dijo «Haydecita, mi cuerpo, mi cuerpo».
Después de veinte días de reposo y habiendo pasado una noche de tormenta que la asustó, resolvió irse a su casa de la calle Suipacha 1123 donde vivió hasta el año 1937 y posteriormente se mudó al edificio Bouchard House enfrente al Luna Park.
Su carácter cambió, ya no visitó más a sus amistades y no podía admitir sus limitaciones físicas; deseaba vivir pero no aceptaba los tratamientos impuestos por los médicos. Sólo asistió a una sesión de rayos que la dejó exhausta y no pudo soportar el tratamiento. No permitía que su hijo la besara y se lavaba las manos con alcohol antes de acercarse a él o de cocinar.
Unos años antes, se había realizado un examen de quirología con Eugenio Soriani, un italiano estudiante de ingeniería electrotécnica en el Politécnico de Turín. El estudio fue parte de una nota para la revista El Hogar y se publicó el 29 de mayo de 1935, cinco días antes de la cirugía. El resultado de este examen fueron detalles de la vida privada de la escritora, de sus capacidades intelectuales y se le pronosticó un debilitamiento de la salud a los cuarenta y cuatro años y a los cincuenta y cinco años de edad previendo una vida de más de setenta años. Este pronóstico no fue certero. A dos días del fallecimiento de Alfonsina el quirólogo comentó en una nota para Noticias Gráficas que la escritora estaba intranquila e impresionada y solicitó que las revelaciones no fueran publicadas. Con el consentimiento de Soriani y del periodista, el trato fue cumplido hacia la una de la madrugada del martes 25 Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió a la playa La Perla. 
Esa mañana, la mucama Celinda había golpeado la puerta del dormitorio para darle el desayuno y no obtuvo respuesta y pensó que era mejor dejarla descansar y fue lo que le comunicó a la dueña. Pero cuando dos obreros descubrieron el cadáver en la playa, se difundió la noticia; su hijo se enteró por radio y el cuidador del hotel, José Porto, se lo confirmó vía telefónica. Hay dos versiones sobre el suicidio de Alfonsina: una de tintes románticos, que dice que se internó lentamente en el mar, y otra, la más apoyada por los investigadores y biógrafos, que afirma que se arrojó a las aguas desde una escollera.

              Voy a dormir 
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme puestas las sábanas terrosas

y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.

Ponme una lámpara a la cabecera,
una constelación, la que te guste,

todas son buenas; bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes,
te acuna un pie celeste desde arriba

y un pájaro te traza unos compases
para que olvides.Gracias...
Ah, un encargo,
si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista, que he salido...
                                            Alfonsina Storni.

18/10/11

Día Mundial del Cáncer de Mama

El cáncer de mama es una enfermedad que cada día se cobra la vida de muchas mujeres de todas las edades, aunque sólo un 6% de los casos se da en menores de 35 años, siendo sí más probable en aquellas mayores de 40 años. El cáncer de mama es el tumor más frecuente en la población femenina. En los últimos años su incidencia ha aumentado de forma considerable.
El dolor de las mamas y la presencia de bolitas o tumores no siempre son signos de cáncer, y en la mayoría de los casos las afecciones que se presentan son benignas, sobre todo durante la adolescencia; no obstante es el médico, a través de algunos estudios, el que puede descartar la existencia de esta enfermedad. La presencia de bolitas o tumores en las mamas suelen estar estimuladas por hormonas como la progesterona y los estrógenos.
Entre los factores de riesgo que se presentan con mayor frecuencia están: los genéticos, la edad -se presenta con mayor incidencia después de los 45 años y posterior a la menopausia-, los antecedentes gestacionales -es más frecuente en mujeres que tuvieron su primer hijo después de los 30 años o que nunca engendraron-, los antecedentes de salud -las que ya tuvieron cáncer en un seno, están más propensas a desarrollarlo de nuevo-, los antecedentes de desarrollo sexual -aquellas mujeres que presentaron menstruación temprana o menopausia tardía tienen más probabilidades que otras-; y por último, el estilo de vida y factores ambientales -existen muchas sustancias cancerígenas que favorecen su desarrollo, entre ellas las que contiene el cigarro-.
Explican los especialistas que hasta el 1,5% de las mujeres asintomáticas tienen una lesión sospechosa en la mamografía; por esta razón, para poder realizar un diagnóstico temprano, se aconseja el inicio de los chequeos médicos a partir de los cuarenta años, comenzando a esta edad a ser anuales. Es importante saber que en aquellos casos en los que existe antecedentes familiares o una lesión palpable se pueden iniciar antes de esa edad.
Que quede bien claro que las nuevas tecnologías permiten realizar chequeos completos de mama en tan sólo una mañana, evitando la angustia en aquellas mujeres que sospechan tener algunas lesiones en alguno de sus senos. Además, este tipo de cáncer, a diferencia de otros, es totalmente detectable y se puede prevenir a tiempo si la mujer está al tanto de sus síntomas y mantiene un programa permanente y sistemático de autoexploración a partir de los 20 años.

26/9/11


TU ME QUIERES BLANCA


Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y llévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.
                                             Alfonsina Storni

22/9/11

Mujer y Prostitución...


La prostitución es el oficio más antiguo de la humanidad; la mujer que ofertaba sus servicios sexuales, era tratada como una persona con problemas antisociales o como una delincuente; la discriminación social y el maltrato físico y psicológico que ejercían las instituciones del orden y seguridad (policías), legitimizaban la caracterización antisocial y la denominación acortada de “p....”.
La prostitución actual se ve quizás mucho más peligrosa que en cualquier otro momento. La mujer prostituta, sobre todo la callejera, debe luchar diariamente con todo un cúmulo de circunstancias en contra que acucian su situación: la delincuencia, la drogadicción, la marginación social, las dificultades económicas, … y que se constituyen como un círculo vicioso del que es muy difícil salir.
Otros problemas de la sociedad, como suelen ser la inmigración ilegal, recurren a estos medios para introducir a mujeres en estos mundos a través de la trata de blancas, prostíbulos ocultos, de los que el mundo exterior no tiene conocimiento y en los cuales estas mujeres se ven introducidas sin saberlo y sin poder salir del mismo.
Además otro gran problema, como es la gran plaga del siglo, el sida, encuentra en este grupo de riesgo un medio de propagación veloz.
Asumir su existencia, como un fenómeno que está ahí y combatirla desde otros ámbitos como son desde el punto de vista legal, no acusando a la prostituta sino a aquellos delitos penales que la rodeen, desde el punto de vista social, intentando abrir otros caminos y otras posibilidades de desarrollo económico y desde el punto de vista higiénico-sanitarias, desarrollando el campo de la prevención: embarazos, drogadicción, enfermedades venéreas, que mejoren las condiciones de trabajo de estas mujeres.

16/9/11

Mujer y Compras...

Las mujeres compramos por muchas razones, porque nos toca hacer la compra (menos mal que esto ya va cambiando de a poquito), porque compramos regalos para nuestras amigas, o simplemente por placer. Hay quien dice que el shopping es una de las mejores terapias, junto con la peluquería.
Las mujeres solemos ser más imaginativas en el momento de hacer regalos, y disfrutamos más con el arte de regalar. Además es más fácil hacer una regalo a una mujer, porque la mayoría de nosotras nos emocionamos con tal de saber que alguién que nos resulta especial ha tomado tiempo pensando en qué regalarnos y buscando el regalo perfecto. Aunque no nos deslumbra el regalo final, nos encanta a las mujeres haber sido objeto de unos minutos de dedicación exclusiva por parte de los demás.Las mujeres piensan en las compras de un modo interpersonal y humano, mientras los hombres consideran que es algo más instrumental. Se trata de una tarea que hay que ejecutar.
Las mujeres somos felices rebuscando entre las colecciones de accesorios y ropa o dándose una vuelta por la sección de calzado. Nos gusta subirnos en ascensores de cristal mientras escuchamos música o rociarse con la muestra de un perfume antes de, por ejemplo, comprar otra cosa. Sin embargo, los hombres consideran que comprar es más bien una misión. Salen con el objeto de comprar determinado bien y tan pronto como lo hacen quieren abandonar rápidamente la tienda.
Las mujeres suelen estar más involucradas en toda la experiencia de ir de compras. Los hombres quieren entrar en la tienda, comprar el bien que andan buscando y salir rápidamente
Los hombres y las mujeres sencillamente son diferentes, al menos en cuestiones de compras.

12/9/11

¿Cómo fue el amor en Paraguay a partir de la Independencia? Escudriñando en el quehacer nacional desde 1811, la historiadora Ana Barreto brinda su visión en torno a la vida privada, plena de rituales, costumbres y anécdotas.


El enamoramiento, noviazgo, relaciones de pareja y casamiento tienen hoy en Paraguay características acuñadas por nuestros antepasados. Los 200 años de independencia patria invitan a reflexionar acerca de múltiples ámbitos. Uno de ellos tiene que ver con la historia social, y en especial aquella relativa a la vida privada.
La historiadora Ana Barreto plantea un análisis acerca de “las formas claras del amor desde la Independencia hasta finales del siglo XIX”, y afirma que “la historia social, y entre ellas, muy especialmente la historia de la vida privada no han tenido un buen desarrollo, ni han llamado la atención a historiadores paraguayos. Se debe esto en parte a que, normalmente es la historia de hechos político-militares o religiosos y la vida en torno a los grandes hombres la que normalmente es trabajada en la historiografía”. Refiere además que “quien se ha dedicado a releer mejor estos aspectos y esbozado interesantes hipótesis al respecto, ha sido la Dra. Bárbara Potthast-Jutkeit, una de las especialistas en historia social paraguaya del siglo XIX”.


-¿Por qué es útil saber acerca de esa parte de nuestra realidad? 


-Más allá de conocer, por así decir, los rituales propios del amor, sirven estos datos para explicar en gran medida la conducta que ha venido observándose en los paraguayos, es decir, ciertas cosas que hacemos hoy y la manera en que pensamos. ¿Siempre fue así? ¿Es diferente, desde cuándo y por qué?

-¿Cómo era la relación amorosa de los paraguayos durante el siglo XIX?

-Casi todos los viajeros que visitaron la provincia del Paraguay y la región circundante coinciden en observar que la conducta sexual de las mujeres y hombres era “muy a menudo, bastante relajada”.

-¿Qué significaba eso?

-Pues bien. El Paraguay siempre fue una provincia de frontera y contención de límites con respecto al resto del virreinato, en constantes choques guerreros con indios y como tal, confinada, sin el incentivo de ser una tierra rica en metales. Esto hacía que autoridades civiles y eclesiásticas se lo pensasen dos veces antes de elegir la provincia como destino; por lo tanto, normas y reglas, de todas la índoles, eran menos controladas que en el resto de América.

-¿Involucraba esta característica a las uniones de parejas?

-El concubinato era muy extendido durante la Colonia, en parte debido al sistema que los españoles implementaron en los primeros tiempos de la Conquista y por otra parte —más cerca del período de la Independencia— por el tiempo que un hombre debía estar fuera de la casa cumpliendo el servicio militar en las fronteras durante las reformas borbónicas. Es decir, tal como hoy, fuera de la élite, las mujeres consideraban el casamiento o unión siempre y cuando exista un amor traducido en compañerismo y ayuda mutua más que por presión social. No había una edad preestablecida para las relaciones sexuales, y sí, en qué grado de parentesco era tolerable. Como decían antes, la élite, conservadora y católica practicante, trataba de observar ciertas reglas respecto a ello, pero en la inmensa mayoría, la sexualidad se empezaba a explorar aproximadamente desde los 14 y 15 años, tanto para mujeres como para hombres.

-¿A qué edad se casaban las personas?

-La edad ideal para el casamiento era pasando los 24 años, pues recién ahí se era mayor de edad y se podría elegir pareja sin la anuencia de los padres, aunque bien, tampoco se podría fiar uno de ello. Félix de Azara había hecho una observación sobre las jovencitas de la campaña, diciendo: “yo no creo que ninguna de estas mujeres conserve su virginidad pasados los 8 años”. Dada la formación de él, puede ser esta una reflexión exagerada pero que sí ilustra, junto con el resto del párrafo, que el amor en sí era libre.

Clases sociales, abolengo, infidelidad

-¿Cuál es un ejemplo relacionado con aquella época?

-Hay un caso muy ilustrativo que sucedió un poco más de 10 años antes de la Independencia. Una mujer viuda llamada María Ortiz de Vergara, pobladora de Capiatá, pidió al gobernador que intervenga en la boda de su hijo Joseph Acosta con María Pavón. El motivo era el típico, dada la alta clase social y abolengo de la madre: el hijo iba a casarse con una mujer mayor, madre de 5 hijos y nieta de un esclavo. Algo prohibido y sumamente vergonzoso para la época. Pese a que el joven manifestó ser mayor de edad y amar a la novia, el gobernador, finalmente impidió no solo el casamiento sino la convivencia misma, ya que ambas sangres no podían mezclarse. El Dictador también mantuvo esas antiguas leyes españolas. Aunque existiese amor, la descendencia de cualquier tipo de gente de color, más allá del color de la piel, era prohibida. Para la sociedad próspera económica que enfrentó la Revolución de Mayo, lo más natural era el matrimonio entre ellos mismos buscando perpetuar el apellido y las fortunas. Aunque, por supuesto, no estaban exentos de infidelidades masculinas y, en grado menor, las femeninas.

-¿Existen referencias acerca de esas infidelidades?

-De las masculinas hay registros en el Archivo Nacional, siempre que el problema mayor sea un derivado de esa conducta. Es decir, si la infidelidad suponía que el marido se ausente de la casa y haga faltar el alimento, o que tenga hijos extramatrimoniales y no los ayude. Los padres paraguayos, si bien no se casaban con las madres la mayoría de las veces, reconocían a sus hijos otorgándoles algunos que otros bienes, pero no siempre el apellido, pues ello en realidad no tenía mucha importancia. Las infidelidades femeninas, en cambio, siempre estaban envueltas en escándalo. También en este caso se tienen noticias en el Archivo, cuando ello provoca una conducta violenta: golpes, maltrato, asesinato o cortes de cabello. A veces, como las relaciones entre esclavos o indios no eran aceptadas por la sociedad que se reputaba como blanca o española, nada impedía que efectivamente se sucedieran a escondidas. Una mujer, soltera o casada, podía estar viéndose con un amante indio o esclavo, y si por alguna razón la relación se cortaba desde la mujer, a veces, el despecho del amante era vengarse públicamente cortándole la larga cabellera que usaban las mujeres coloniales bruscamente y en público. Sin decir palabra, el hombre aparecía montado o no, y cuchillo en mano, recortaba las trenzas de la mujer violentada y huía llevando consigo el cabello. Normalmente era la prueba de una relación clandestina, que motivaba siempre que ya sea el marido o el padre haga buscar o ejecutar en algunos casos al malhechor. El relacionamiento de los amos de la casa con sus esclavas se creería que hasta era normal y bajo ningún punto de vista comentado públicamente, por lo tanto, casi nada denunciado si existía algún exceso.

Serenatas y esquelas

-¿Cómo eran las conductas amorosas?

-Sobre las conductas amorosas, también los viajeros hacían las observaciones. Las mujeres paraguayas eran directas para concretar una relación, ya que normalmente se ocupaban ellas mismas de su sustento; el flirteo no se extendía demasiado. Las serenatas eran lo clásico para agasajar a la pretendida. Todavía se lee en los periódicos de inicios del siglo XX de qué modo se criticaba la serenata como un acto vulgar, ya que los aires de la modernidad irrumpían en la Asunción, pero durante todo el siglo XIX, junto con las coplas cantadas (versos con algo de ritmo) eran lo estilado. Lo eran también las esquelas de amor. Con algunos hombres no había problemas para que escriban las “cartas”, pero con la mayoría de las mujeres sí, ya que la formación que recibían no era la misma y tampoco la educación en ellas era importante. Así que el medio para que los enamorados furtivos se encuentren por medio de mensajes escritos era que la mujer pagaba a un escribiente el trabajo de hacer la carta a nombre de ella. Muchos padres ponían como pretexto que no enseñarían a sus hijas a leer para que no puedan cartearse a escondidas con el novio. Increíblemente, en una entrevista que hice hace semanas en Pedro Juan Caballero, la señora Juana de Benítez me dijo que su padre también decía eso en 1930. Comparativamente, el tenor de las cartas de amor no ha cambiado mucho a la fecha.

-¿De qué modo se festejaban los casamientos?

-Hay muy pocas descripciones de lo que era una fiesta de bodas, ya que como se ve, eran porcentualmente escasas. Pero también porque no interesaban nada más que como anécdotas. John Robertson describe en uno de sus libros sobre Paraguay lo que era una fiesta en 1820, que bien podría también entenderse como un similar festejo de matrimonio: las invitaciones eran personales ya que las tarjetas no existían; la comida abundante, igual que las bebidas alcohólicas y los jugos, los juegos de azar, los dulces, la música, integrada por violines, guitarras y voces. Cigarros para fumar y mucho baile, normalmente hasta bien entrada la madrugada. Contaba Rengger, un médico que vivió en el Paraguay de Francia, que cierta vez una señorita quería pasar la noche en su cama con un capitán pero sin que se enteren sus padres, y recurrió al médico para que le recete una pócima que —naturalmente— los haga dormir profundamente.

-¿Cuál era la legislación acerca de las bodas?

-Cuando Francia asume el poder, ya desde 1814 ordenó una disposición que afectó profundamente la composición “legal” del matrimonio en las capas altas: prohibió el casamiento entre europeos y extranjeros de cualquier lado con cualquier tipo de paraguaya, exceptuando a las negras o indias de los pueblos. Como en la clase alta se casaban siempre “entre ellos”, estas leyes lo que consiguieron fue que las uniones libres y el concubinato o “escandalosa vida” se acrecienten aún más. Una vez que Carlos Antonio López llegó al poder en la década del 40, trató de todas las formas de perseguir a las personas para que contraigan matrimonio y utilizó todos los recursos estatales para ello: visita del juez a la casa de la pareja, apercibimiento, notificaciones, amenazas de confinamiento tanto para hombre como para mujeres, etc. Pese a todos los esfuerzos del presidente, lo que se logró no fue tan significativo: las mujeres seguían optando, si bien no siempre por casarse, por tener hijos sin necesidad de estar reconocidos.

-¿Importaba el amor?

-Por los legajos civiles de —al menos— la primera mitad del siglo XIX, una cosa era clara: un matrimonio no existía para una paraguaya si no había amor, y el amor era ayuda mutua y compañerismo. Aunque no es posible cuantificar, en algunos casos también existen los matrimonios impuestos por los padres, que normalmente derivaban en un pedido de divorcio ante la Iglesia cuando los cónyuges afirmaban no quererse más o cuando la esposa era muy golpeada o abandonada. En la demanda por divorcio de María Manuela Aponte contra Simón Cañete en 1822, ella decía: “Y si se dice, debe estar sujeta al marido, es únicamente en aquello que le convenga a la felicidad espiritual de ambos, porque tampoco ella es esclava sino muy ingenua e igual en todo a su esposo, pues de lo contrario no sería compañera sino sierva, lo cual es falso”.

-¿Cómo era la vida de las mujeres que optaban por no casarse, y no tener familia?

-Lo contrario a una mujer casada o no, pero con hijos, eran las solteronas. Durante la Colonia, las solteronas no eran mal vistas; eran mujeres a las que se les había “pasado la edad florida” por varios factores que entre la clase alta podía ser el hecho de no tener suficiente dote que ofrecer el futuro marido. Normalmente, si no contraían matrimonio, quedaban al servicio de la Iglesia o de los santos varios. Entrado el siglo XX, cuando el liberalismo exigía distanciamientos entre Estado-religión, las solteronas pasaron a ser motivo de burlas, ya sea en la prensa satírica como en coplas varias. Si en pleno siglo XIX había motivos para querer huir de la soltería, a inicios de 1900 los había aún más.

Cartas y poesías

-¿Existía el romanticismo?

-Con la implementación de las academias literarias y la reapertura de las clases superiores de enseñanzas que fueron relegadas en el período francista, renació entre los jóvenes, especialmente asuncenos, el arte de amar a través de la literatura y la poesía. La implementación de la prensa también traía consigo la posibilidad de que los alumnos dediquen versos anónimos a sus bellas, también identificadas solo con iniciales. En los finales del siglo XIX con una alta cantidad no solo de periódicos, sino de folletos y revistas, mucho más corriente se hizo la posibilidad de dedicar públicamente versos por escrito. También a finales del siglo XIX se puso de moda el envío de románticas postales. En la época de Francisco Solano López, él y Elisa Lynch disfrutaban mucho en pareja de literatura y versos eróticos que normalmente debían ser copiados a mano de otros libros, ya que la comercialización de este tipo de lectura no era bien vista. La sociedad de la posguerra hizo que la clase alta se aleje en costumbres de las clases inferiores. Los bailes ya no eran comunales, la gente de sociedad solo bailaba en casas y algunos clubes privados que luego se fueron fundando; por lo tanto, el flirteo también cambió, el uso de flores en los vestidos de las niñas casaderas, las ubicaciones que ellas debían tener al entrar a un salón para que un galante observador se dé cuenta de quiénes estaban disponibles. Ceder un baile, dos, retirarse luego, todo ello tenía que ver con las nuevas costumbres de la “modernidad”. Hay una carta publicada en un diario de 1876, rescatada por el historiador Alberto Moby, de una tal Teodosia, que decía lo siguiente: “Soy soltera, joven de 18 años y con un capital de 3000 pesos fuertes que me los dio uno que era mi novio, en señal de compromiso. Pero sucede que ese joven tiene algunas ocurrencias que no me gustan y he resuelto dejarlo a un lado. Por este motivo le pido (al redactor) haga saber que estoy dispuesta a aceptar la mano de cualquier joven buen mozo, que sea apasionado, ardiente y de buenas costumbres, además que cuente con un capital diez veces mayor que el mío, porque la felicidad conyugal está en relación con la cantidad de pesos. Si alguno se presenta, espero que me avise para arreglar el contrato”.

Esta carta demuestra un hecho característico en la sociedad urbana paraguaya de finales del siglo XIX, que para todos los bohemios “minaba el amor”: la necesidad de casarse según las condiciones económicas para perpetuar fortunas.

Normas establecidas

-¿De qué manera influían la moral, educación y costumbres?

-Algo que también empezó a condicionar las formas de entender el amor, propias del liberalismo, fueron las clases que desde el Estado, al menos desde 1915 se empezaron a impartir sobre deberes domésticos y disciplina moral:

“(...) Deberes de las mujeres con sus maridos: La sumisión racional y la afectuosidad, condiciones esenciales de la mujer. La economía. La prudencia. La moderación y la escrupulosidad deben constituir la norma de sus conductas en todos los aspectos”(…), pág. 135 del plan de estudios para escuelas primarias.

Como se verá en esta breve reseña, el amor, en su esencia, poco ha cambiado en nuestros días. Tal vez sí se puede agregar, que la presión social de la moralidad no era tal, al menos, en los primeros 40 años de nuestra Independencia, y que tanto mujeres como hombres lo disfrutaban en alguna libertad. Fueron las costumbres las que sí fueron cambiando, aunque también la intimidad se vio poco afectada. Evito detallar cómo eran los actos sexuales, ya que no es el tema central, pero sí que siguen siendo casi de la misma forma y con las mismas intensidades tal como sus celos derivados. En el 1900, por caballerosidad, un hombre jamás debía guardar consigo las cartas que le fueron escritas por una exnovia. Debía entregárselas de vuelta a ella, independientemente de quién había cortado la relación. Ella podía guardarlas un tiempo pero ante la posibilidad de un matrimonio con otro, debía quemarlas.

-¿Cómo se desarrollaba la amistad, coqueteo, noviazgo?

-Decía, por ejemplo, el libro “Los Atributos de un Caballero”, de 1907: “Nunca atropella sin ser invitado. Esta ley es categórica. No tienen que mirarla de arriba abajo sino a los ojos, haciéndole la cortesía de reconocerla primero como persona y solo observa sus demás encantos cuando el gesto de la dama se los pone en su línea de visión como parte natural del paisaje del amor... Por definición, caballero es un hombre de delicados sentimientos y de sensibilidad fina”. 

Después de un amigo, las señoritas del 1900 pasaban a tener un “festejante”, alguien que no estaba obligado a frecuentar su casa ni hablar con la familia de ella, pero que siempre podía encontrarla en los paseos de la calle. La esfera pública era un lugar donde las mujeres no pertenecían, el lugar de ellas era la vida doméstica, por lo tanto debía haber muy buenas razones para andar caminando por ahí: las misas y las fiestas de santos eran la excusa perfecta para poder entablar conversación con hombres a los ojos de las demás personas. Siempre se podía salir entre semana y las posibilidades —de acuerdo a qué santo era— aumentaban con las procesiones y kermeses. Las mujeres jamás iban solas, siempre acompañadas de otras mujeres, niñas o una o dos esclavas.

Peineta dorada, anillo y dote

-¿Había mujeres que salían de dichos cánones?

-Un tipo de mujer libre en la época del siglo XIX era la kygua vera. Ella sí caminaba sin muchos miramientos en la vía pública. La distinguía la peineta dorada que llevaba en los cabellos y que señalaba en alguna medida su disponibilidad para alguna que otra cosa relacionada al amor. No hay que entender como prostitución porque no era tal, sino mujeres que decidían por ellas mismas qué parejas podían elegir utilizando —increíblemente— para la época, las mismas maneras que un hombre. Las kygua vera siempre eran mujeres independientes económicamente.

-Ante la boda, ¿había ceremonias de compromiso?

-Del anillo de compromiso con una piedra central o perla, no tengo noticia exactamente de cuándo aparece, pero con certeza, después de la guerra, y el novio lo entregaba en una cena donde quedaba de manifiesto la intención del casamiento. Se colocaba en el cuarto dedo de la mano izquierda. A veces, la prometida le regalaba también un anillo al novio. Cuando el compromiso quedaba sellado, ambas familias empezaban a frecuentarse con visitas por las tardes y cenas. Los novios nunca estaban solos; siempre que el hombre visitaba a la mujer, ella debía estar todo el tiempo acompañada de algún otro familiar varón o bien de su mamá. La misma regla se aplicaba a las salidas por el parque o el teatro. La ruptura del compromiso o promesa matrimonial era una falta tan grave, que en épocas de Francia o López podían dar pie a una demanda por daños en nombre del honor hacia el novio. El resarcimiento se hacía siempre en efectivo. Hasta bien entrado el siglo XX, era común que el novio espere la dote de parte de la familia de la novia porque, por leyes las mujeres no podían administrar sus bienes (algunas viudas sí, dependiendo de la situación), entonces, al entregar la dote, la familia de ella entregaba una parte de la herencia para que la administre el marido. 
que parece estar especialmente adaptado á las necesidade

7/9/11

Nos casamos? No.



El Matrimonio ya no esta de moda.
El concepto de “realización personal” ya no pasa por tener un marido, hijos y ser una perfecta dueña de casa, ahora se relaciona con metas y logros individuales.Un estudio de la Universidad de Binghamton en Estados Unidos, concluyó que el 51% de los hombres entre 21 y 34 años de edad quieren casarse, en cambio sólo el 46% de las mujeres de la misma edad así lo desean. La diferencia se vuelve abismal... cuando se consultó por los planes de tener hijos. En este ítem, sólo el 16% de las féminas de esa edad manifestó que quería tenerlos. 
Incluso, algunas se muestran reacias a las relaciones estables porque sienten que puede ser un impedimento en su carrera y prefieren mantener sólo romances pasajeros. La mujer de hoy busca ser reconocida en su ambiente laboral, convertirse en una gran profesional y destacarse por sus capacidades. 
Ya no ve al hombre como un proveedor que está obligado a satisfacer sus necesidades económicas.
Ellas quieren ser independientes, seguras y valerse por sí mismas.

4/9/11

Un breve diagnostico sobre la realidad indígena femenina

 Mujer indígena  sumida en la precariedad.
Los/as indígenas son discriminados/as en los hospitales y puestos de salud, el racismo es muy fuerte, existe como una repulsión hacia lo indígena.
La mortalidad materna es elevada por falta de atención pre y post natal. Muchos de los partos se realizan en las casas. Existe alto porcentaje de mortalidad infantil a causa de desnutrición y enfermedades infecciosas y respiratorias, y la falta adecuada de atención  medica.
Hay escasez de agua potable, lo que repercute directamente en la proliferación de insectos y parásitos que afectan la salud de los/las niños/as.  
Los conocimientos ancestrales de medicina natural de las mujeres indígenas van perdiéndose y como consecuencia se crea dependencia de medicamentos de laboratorio. 
Las condiciones de saneamiento y salubridad son muy deficientes, y hay hacinamiento en algunas comunidades. Falta vivienda en las Comunidades.
En la gran mayoría de los Centros y Puestos de salud, las mujeres y los indígenas en general, no reciben buena atención, y hay escasez de medicamentos. 
En caso de urgencia, no existe ambulancia para transportar a las mujeres parturientas.
Existen muchas dificultades para acceder a los centros de atención médica por falta de caminos y movilidad.
La mujer paraguaya, no lo olvidemos,en principio es, en proporción abrumadoramente mayoritaria, la indígena. Ella ejerce una influencia neta en la formación de las primeras generaciones nacidas en el país, se da por indudable, que ellas son herederas del suelo paraguayo. devolvamos lo que tomamos sin pedir... devolvamosles su dignidad.

1/9/11

Desafíos femeninos...



Estudios realizados acerca de la mujer y su función en la sociedad, han dado lugar a numerosos cuestionamientos que hacen reflexionar, especialmente a las mujeres, sobre los roles que nosotras desempeñamos en la vida cotidiana.
Las mujeres no escapan a la realidad del ejercicio del poder; pero existen diferencias claras, en comparación con los varones, en cuanto a los medios sociales en donde pueden hacerlo, a las estrategias y mecanismos que utilizan y a las situaciones y problemas que enfrentan en la búsqueda y ejercicio del poder.
Esto se relaciona con la división del trabajo en los ámbitos públicos y privado, con la asignación cultural privilegiada de lo público al género masculino y lo privado al femenino, que ofrece al desarrollo de aptitudes y actitudes diferenciadas en varones y mujeres.
Sin embargo, los espacios políticos partidarios, se han mantenido o alejados de los intereses de las mujeres, o inaccesibles para ellas. Los números de la participación femenina en estos espacios demuestran composiciones "homosexuales" de los más altos espacios de decisión: todos hombres sólo alguna mujer que, por lo general, además pasa desapercibida.
Se puede afirmar que actualmente, ningún Estado que se diga democrático niega la igualdad para las mujeres ni impide su acceso en igualdad de condiciones al mundo público.
La mujer ha ido accediendo a cargos de decisión y su participación en todos los niveles se ha ido incrementando aceleradamente.
Sin embargo, las estadísticas sobre la participación política de la mujer son aún deficientes, en particular en los más altos niveles de toma de decisiones. Basta acotar que hasta hoy, sólo el 5% de los países ha sido gobernado por una mujer; la proporción de mujeres en los parlamentos nacionales, que constituye el mejor indicador disponible de representación de la mujer dentro de los cargos sujetos a elección popular, es todavía muy baja.
Analizar las causas de esta escasa participación de la mujer, nos lleva necesariamente a reflexionar sobre los obstáculos que la limitan y los mecanismos desarro!lados para ello.
Un primer obstáculo que entorpece todas las formas de participación de la mujer en la vida económica, social y política, lo constituye la desigualdad resultante de la división de roles entre hombres y mujeres en los espacios públicos y privados.
Lograr condiciones equitativas para la plena integración de la mujer a la vida nacional de los países implica, además de acciones positivas para su acceso al poder, la adopción de
otras medidas que conduzcan a una revalorización de los espacios privados, tanto para los hombres como para las  mujeres, de forma de que éstos sean compartidos en igualdad.
Por esa razón, y concediendo la real importancia de las acciones positivas, tales como el sistema de cupos o la promoción de la paridad de ambos sexos en los órganos públicos, se hace necesario promover cambios paralelos conducentes a la transformación de las relaciones de género, impulsando medidas que aseguren que las opciones para compartir y alternar funciones en los espacios públicos o privados, sean equitativas para hombres y mujeres, a fin de que tanto unos como otras puedan despojarse de las rigideces de la distribución de roles.
Esto significa, mediante la integración del mundo público y del mundo privado, enriquecer la realidad de todos y todas. Implica también, hacer que la sociedad tome conciencia de que los problemas de las mujeres no son sólo los intereses de las mujeres, las que por el lugar que jurídicamente tienen garantizado en la sociedad y su contribución al desarrollo nacional, deben tener pleno derecho de ciudadanía y, por ende, a participar en todas las decisiones que afecten a sus familias, comunidades y países.
Esto nos cónduce a abordar otro tipo de obstáculo, que se relaciona directamente con la ciudadanía efectiva de las mujeres.
Analizar el número relativamente escaso de mujeres electas, que contrasta con el de mujeres votantes, sugiere que, a pesar de la remoción de obstáculos legales que ha establecido una igualdad potencial para el hombre y la mujer en el desempeño de cargos de elección popular, subsisten fenómenos culturales relacionados con el papel de la mujer en la sociedad que dificultan que la igualdad jurídica se refleje en la práctica.



29/8/11

Mujer y los Vientos de Cambio


En las últimas décadas, los fuertes cambios sociales, económicos, científico - técnicos han ejercido su impacto en la cultura universal, con su expresión particular en los contextos socio históricos específicos. Ello se aprecia también en las representaciones acerca de los roles de género afectando, por consiguiente, la naturaleza del encuentro hombre - mujer.
El movimiento feminista ha influido considerablemente en el desarrollo de los derechos de la mujer con respecto al acceso al trabajo, a la educación, al sufragio en una larga lucha por reivindicarla de su marginación.
La liberación de las mujeres y su salida al espacio social ha impactado la vida pública y privada. Todo ello también ha influido notablemente en su liberación sexual, en la desmistificación de la virginidad, en la distinción del sexo placer del sexo procreación, en el acceso de las mujeres al control y planificación de la natalidad e incluso en la diversificación de las alternativas sexuales.
El derecho al sexo - placer, induce a las mujeres a desarrollar sectores de su personalidad tradicionalmente aceptados como masculinos. La sexualidad la viven ahora desde la libertad de sus relaciones interpersonales.
La anticoncepción posibilita la planificación familiar, tendiendo a disminuir la fecundidad. La maternidad cada vez más es una derivación del amor y la libertad y menos del fatalismo y la resignación. . Se acentúa así, la autonomía de las mujeres con respecto al hombre.
Estos cambios, unidos al impacto tecnológico en el quehacer doméstico, a la mayor ocupación e independencia de los hijos fuera del hogar, a la disminución del número de éstos y las mayores posibilidades para la incorporación social, debilitan el liderazgo afectivo y doméstico de las mujeres.
Justo en la segunda mitad de este siglo, las mujeres comienzan a acceder a espacios antes vedados para ellas, son cada vez más las que trabajan fuera del hogar, que se convierten en proveedoras contribuyentes o absolutas de sus familias, se independizan económicamente, ocupan responsabilidades y encuentran legítimos espacios de realización en la vida laboral.
La creciente participación pública de la mujer ha traído consigo la ampliación de sus intereses, conocimientos y cultura así como la asimilación de pautas y exigencias de la vida pública. Todo ello ha generado como consecuencia, que lo doméstico y privado vaya abandonando el centro y el monopolio de la vida de la mujer. Cada vez son más las que acceden al poder en espacios públicos Se trata de mujeres que trabajan no solo por razones económicas, sino de mujeres que buscan y encuentran, justamente allí en el espacio público, una fuente importante, novedosa y atractiva de realización en la cual comprometen sus proyectos vitales. 

27/8/11

Por ser Mujer, todo cuesta el doble…

Cada vez la mujer se encuentra más integrada en papeles que normalmente eran desempeñados por hombres. Algo inaceptable en otras épocas sería admitir a una mujer en el ejército, por ejemplo, o dominando cargos directivos por sobre los hombres en alguna empresa o mismo para cargos públicos.
La mujer se ha encontrado históricamente desarraigada de la actividad política. La ficción entre lo público y lo privado, “el lugar de la mujer es el hogar y el del hombre es la política”, es el fundamento en el que se basó la exclusión.
Serafina Dávalos corresponde al grupo de mujeres que quebrantaron todas esas “reglas” que en su época fijaban la conducta, el papel y el destino de una mujer.
El pasado nos demuestra que mujeres paraguayas de gran valor lucharon por tener las mismas oportunidades junto con el hombre en la vida social y política.
Hoy las distinguimos como adelantadas, impenitentes, osadas, sabias y visionarias, pero en su tiempo fueron tachadas hasta de “herejes”. Soñaron y lucharon, con una fuerza y seguridad indestructibles, por una sociedad donde la mujer fuese reconocida como una igual, pero que no lo llegaron a conseguir,  muchas de ellas , como fue el  caso de Serafina, cayeron en el más absoluto de los olvidos y en la indigencia. Aún existen muchos aspectos de su vida que no han salido a la luz pública, que no son conocidos porque la Historia es el relato de los acontecimientos liderados por hombres y relatado por hombres.
Sabemos por la larga experiencia que nos avala, lo duro y difícil que se nos hizo y se nos hace a las mujeres romper los moldes en los que nos ubica una sociedad machista y patriarcal. Deducimos “que por ser mujer, todo cuesta el doble”.  
Si bien para la mujer común, para quien hasta ese momento la política había sido "cosa de hombres", así como el fútbol o el cabaret, la disputa respecto de su futuro como componente fundamental de las decisiones políticas fue y  sigue siendo muy reticente en Paraguay.
Aunque todavía son pocas, cada vez hallamos a  más mujeres que deciden prepararse para puestos en los que la lucha y la perseverancia van a ser virtudes destacables, ya que siempre apalearán que demostrar lo que para muchos hombres se da por hecho.
Las mujeres somos parte del pueblo y como parte de él, tenemos la obligación de no confundir y minimizar nuestro papel.

21/8/11

La Mujer en Sociedad...

A pesar de que se han conseguido avances específicos, la igualdad de género es, hasta nuestros días, un proyecto en construcción que avanza de forma muy lenta en toda Latinoamérica.
Sabemos que el género es un concepto creado socialmente que impone diferentes roles sociales e identidades a hombres y mujeres. Pero estas diferencias no suelen ser imparciales: en todas las sociedades el género es una importante forma de estratificación social.  Aunque los roles de hombres y mujeres varían de una cultura a otra, no se sabe de ninguna en donde la mujer tenga mayor poder. Así es como los roles masculinos suelen estar mejor valorados y recompensados que los femeninos. La división del trabajo predominante entre los sexos ha hecho que hombres y mujeres ocuparan posiciones desiguales desde el punto de vista del poder, prestigio y la riqueza. Las diferencias de clases siguen sirviendo como base de las desigualdades sociales. A pesar de los cambios sociales y del nuevo lugar que ocupa la mujer en la sociedad, casi a la par del hombre, subliminalmente aún persisten.
Es incuestionable que en el fondo el hombre no es capaz de aceptar el nuevo rol de la mujer, cuando ella es capaz de blanquear su verdadero protagonismo en el hogar, de ganar dinero, de exigir que se respete su voluntad y su libertad de pensamiento.
El concepto de equidad de género tiene que ver con el trato igualitario entre hombres y mujeres en lo que se refiere a derechos, beneficios, obligaciones y posibilidades; aun cuando existen evidentes diferencias fisiológicas entre ambos, las oportunidades de progreso deben ser idénticas. Sin embargo, en la realidad la igualdad está repetidamente alejada, reprimida entre bastimentos culturales que ciegan nuestra visión y obstaculizan nuestro proyecto como humanidad.