1/9/11

Desafíos femeninos...



Estudios realizados acerca de la mujer y su función en la sociedad, han dado lugar a numerosos cuestionamientos que hacen reflexionar, especialmente a las mujeres, sobre los roles que nosotras desempeñamos en la vida cotidiana.
Las mujeres no escapan a la realidad del ejercicio del poder; pero existen diferencias claras, en comparación con los varones, en cuanto a los medios sociales en donde pueden hacerlo, a las estrategias y mecanismos que utilizan y a las situaciones y problemas que enfrentan en la búsqueda y ejercicio del poder.
Esto se relaciona con la división del trabajo en los ámbitos públicos y privado, con la asignación cultural privilegiada de lo público al género masculino y lo privado al femenino, que ofrece al desarrollo de aptitudes y actitudes diferenciadas en varones y mujeres.
Sin embargo, los espacios políticos partidarios, se han mantenido o alejados de los intereses de las mujeres, o inaccesibles para ellas. Los números de la participación femenina en estos espacios demuestran composiciones "homosexuales" de los más altos espacios de decisión: todos hombres sólo alguna mujer que, por lo general, además pasa desapercibida.
Se puede afirmar que actualmente, ningún Estado que se diga democrático niega la igualdad para las mujeres ni impide su acceso en igualdad de condiciones al mundo público.
La mujer ha ido accediendo a cargos de decisión y su participación en todos los niveles se ha ido incrementando aceleradamente.
Sin embargo, las estadísticas sobre la participación política de la mujer son aún deficientes, en particular en los más altos niveles de toma de decisiones. Basta acotar que hasta hoy, sólo el 5% de los países ha sido gobernado por una mujer; la proporción de mujeres en los parlamentos nacionales, que constituye el mejor indicador disponible de representación de la mujer dentro de los cargos sujetos a elección popular, es todavía muy baja.
Analizar las causas de esta escasa participación de la mujer, nos lleva necesariamente a reflexionar sobre los obstáculos que la limitan y los mecanismos desarro!lados para ello.
Un primer obstáculo que entorpece todas las formas de participación de la mujer en la vida económica, social y política, lo constituye la desigualdad resultante de la división de roles entre hombres y mujeres en los espacios públicos y privados.
Lograr condiciones equitativas para la plena integración de la mujer a la vida nacional de los países implica, además de acciones positivas para su acceso al poder, la adopción de
otras medidas que conduzcan a una revalorización de los espacios privados, tanto para los hombres como para las  mujeres, de forma de que éstos sean compartidos en igualdad.
Por esa razón, y concediendo la real importancia de las acciones positivas, tales como el sistema de cupos o la promoción de la paridad de ambos sexos en los órganos públicos, se hace necesario promover cambios paralelos conducentes a la transformación de las relaciones de género, impulsando medidas que aseguren que las opciones para compartir y alternar funciones en los espacios públicos o privados, sean equitativas para hombres y mujeres, a fin de que tanto unos como otras puedan despojarse de las rigideces de la distribución de roles.
Esto significa, mediante la integración del mundo público y del mundo privado, enriquecer la realidad de todos y todas. Implica también, hacer que la sociedad tome conciencia de que los problemas de las mujeres no son sólo los intereses de las mujeres, las que por el lugar que jurídicamente tienen garantizado en la sociedad y su contribución al desarrollo nacional, deben tener pleno derecho de ciudadanía y, por ende, a participar en todas las decisiones que afecten a sus familias, comunidades y países.
Esto nos cónduce a abordar otro tipo de obstáculo, que se relaciona directamente con la ciudadanía efectiva de las mujeres.
Analizar el número relativamente escaso de mujeres electas, que contrasta con el de mujeres votantes, sugiere que, a pesar de la remoción de obstáculos legales que ha establecido una igualdad potencial para el hombre y la mujer en el desempeño de cargos de elección popular, subsisten fenómenos culturales relacionados con el papel de la mujer en la sociedad que dificultan que la igualdad jurídica se refleje en la práctica.



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