Las mujeres compramos por muchas razones, porque nos toca hacer la compra (menos mal que esto ya va cambiando de a poquito), porque compramos regalos para nuestras amigas, o simplemente por placer. Hay quien dice que el shopping es una de las mejores terapias, junto con la peluquería.
Las mujeres solemos ser más imaginativas en el momento de hacer regalos, y disfrutamos más con el arte de regalar. Además es más fácil hacer una regalo a una mujer, porque la mayoría de nosotras nos emocionamos con tal de saber que alguién que nos resulta especial ha tomado tiempo pensando en qué regalarnos y buscando el regalo perfecto. Aunque no nos deslumbra el regalo final, nos encanta a las mujeres haber sido objeto de unos minutos de dedicación exclusiva por parte de los demás.Las mujeres piensan en las compras de un modo interpersonal y humano, mientras los hombres consideran que es algo más instrumental. Se trata de una tarea que hay que ejecutar.
Las mujeres somos felices rebuscando entre las colecciones de accesorios y ropa o dándose una vuelta por la sección de calzado. Nos gusta subirnos en ascensores de cristal mientras escuchamos música o rociarse con la muestra de un perfume antes de, por ejemplo, comprar otra cosa. Sin embargo, los hombres consideran que comprar es más bien una misión. Salen con el objeto de comprar determinado bien y tan pronto como lo hacen quieren abandonar rápidamente la tienda.
Las mujeres suelen estar más involucradas en toda la experiencia de ir de compras. Los hombres quieren entrar en la tienda, comprar el bien que andan buscando y salir rápidamente
Los hombres y las mujeres sencillamente son diferentes, al menos en cuestiones de compras.
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